Un controvertido informe especial sobre la realidad actual del programa Colombia Joven, de cara a la cumbre de la OEA que se llevará a cabo en Medellín este mes.
Con motivo de la reunión de la OEA que se realizará en Medellín a finales del mes de mayo y cuya apéndice temática será Jóvenes y Democracia, es momento de hacer un repaso sobre la juventud colombiana, una juventud explotada, abandonada e invisible. Una generación de jóvenes que no pudo cumplir su papel histórico, una "juventud llevada" y para acabar de completar, un Programa Presidencial Colombia Joven clientelista, politiquero y corrupto.
Opinar sobre el tema de juventud en Colombia no solamente es desconcertante por la realidad que viven los muchachos, sino por que ser joven en Colombia es uno de las etapas más peligrosas del continente, no solamente desde el punto de vista vital -los muertos de la guerra son jóvenes-, sino desde el punto de vista político, social, económico y cultural. En Colombia según el censo de 2.005 –mal diseñado y pésimamente mal realizado para ajustar las cifras del gobierno- la población entre los 14 y 26 años (rango de edad de la ley) es cercana a los de 11 millones de personas y si a esto le agregamos, otros 10 millones de personas entre los 27 y 35 años que socialmente se considera aun joven, estamos hablando de aproximadamente el 50% de la población colombiana.
No obstante esta cantidad de personas, los jóvenes en Colombia no son un grupo de personas que influyan socialmente, o que se hayan constituido como un sector de la sociedad con capacidad de transformación real y esto por varias razones. Una de ellas puede ser que en Colombia no existe un reconocimiento legal sobre lo que implica ser jóvenes, existe la ley 375 del 4 de julio de 1.997 que como se concluyo en su décimo aniversario en Medellín a mediados del año anterior, no pasa de ser un saludo a la bandera, un acumulado de artículos sin validez ni capacidad de respuesta a las demandas de los jóvenes.
Para acabar de agudizar este desconcierto, el actual gobierno tiene muy claro el papel que los jóvenes deben cumplir en su mandato. "La política de juventud" para los jóvenes rurales enfocada en vincular soldados campesinos, en la educación se ha dedicado a extender la cobertura y disminuir la calidad, a fortalecer las "universitecas" tecnológicas y técnicas que produjeran "maquilas humanas pega puntillas" mientras reduce el presupuesto y persigue a la educación pública y profesional porque según el gobierno, en Colombia hay muchos profesionales. Se ha limpiado las manos con su discurso de emprendimiento y país de propietarios para evadir su responsabilidad en el cumplimiento del derecho al trabajo y para acabar de completar se ha hecho el pendejo para en implementar una política seria de Salud Sexual y Reproductiva –porque el opus no lo deja- y hacer prevención en consumo de alcohol, cigarrillos, drogas legales e ilegales que causan un alto impacto social pero que al gobierno decididamente no le interesan.
La explotación y el engaño juvenil en Colombia
En Colombia y como lo dicen los estudiosos del bono demográfico, estamos en una etapa ideal de productividad económica y social que ayuda al país en términos de desarrollo, pero esa productividad se convierte para los jóvenes en explotación económica, social, política y cultural. Es cierto que la economía avanza, pero los grandes explotados y sacrificados somos los jóvenes. ¿Dónde está el equilibro social? Es claro que en Colombia no existe, pues tenemos la franja más ancha de desigualdad en Latinoamérica.
Y todo este desarrollo no se revierte en los jóvenes en ningún sentido, son los jóvenes quines ponen la tasa más alta de desempleo, son los jóvenes quienes más enfermedades de transmisión sexual tienen por falta de prevención adecuada, son los jóvenes quienes truncan su proyecto de vida por los embarazos no deseados, son los jóvenes quienes se rinden frente a las sustancias psicoactivas y las drogas por que el Estado y la sociedad se niegan una realidad que se les está reventando en las manos; todo por levantar las banderas del autoritarismo y tradicion que son los dos principales valores a los que se oponen los adolescentes y jóvenes en su proceso de maduración. No es con gritos o prohibición, tampoco con mandamientos o misas como se educa a los jóvenes hoy en día, es con diálogo, debate, confianza e información.
De los jóvenes abusa el Estado y el gobierno, mandándolos a una guerra que nunca solucionará el conflicto; de los jóvenes abusa la guerrilla y los paramilitares, para cuidar sus economías ilegales o sus ideologías radicales pasadas de moda; de los jóvenes abusa el narcotráfico, para sostener su negocio y permear culturalmente la sociedad para eternizar su ilícito sin trascender en propuestas o acciones novedosas. De los jóvenes abusa la política mediática y el statu quo, para sostener las mentiras con novelas, sustancias psicoactivas y sexo. De los jóvenes abusa la economía y el consumo, que los envuelve en un mundo vacío de estética y eterna belleza indiscriminada, para acceder a una cerveza, un pantalón o un celular aprovechándose de su necesidad de reconocimiento, su presión social y la búsqueda de la identidad.
Programa Presidencial Colombia Joven un muerto bien maquillado.
Del Programa Presidencial Colombia Joven es mucho lo que se puede decir, pero eso si, no es nada bueno. El programa presidencial Colombia Joven es lo que quedó del Viceministerio de la Juventud creado a finales de la década del 90 para pagar favores políticos. Colombia Joven siempre ha sido una burla a los jóvenes colombianos, un foco de clientelismo y corrupción. Para sólo poner unos ejemplos, el promedio de duración de un director de este programa en los últimos años es de 10 u 11 meses, lo que no permite adelantar un proceso, pero si pagar las dadivas clientelistas y a la vez servir a las circunstancias coyunturales que así lo exijan como el caso de la reelección.
Por allí han pasado Yuri Chillan que por su excelente cabildeo, lobby o lagartería terminó en España dirigiendo la OIJ (Organización Iberoamericana de la Juventud) durante varios años, una organización que tampoco ha servido para defender los derechos de los jóvenes. Tres ´eminentes´ representantes de la política hicieron allí su escuela, Juan Manuel Galán la recibió como su recompensa por regalar el legado de su padre a Cesar Gaviría; Hitler Rousseau la recibió como premio por adelantar la campaña de Uribe en el norte del país y la dejó por la puerta de atrás luego ser vinculado con paramilitares.
Nicolás Uribe, la tuvo para ponerla al servicio del referendo presidencial de Uribe y usarla como trampolín para llegar a la Cámara de Representantes como adalid de los jóvenes, esos mismos que hoy lo reciben con burlas y silbatina en los eventos y lo hacen salir escoltado del asco que les produce haber sido utilizados. También estuvo Ana Convers que por no prestarse al clientelismo y cumplir la misión real de Colombia Joven, fue victima de una estrategia de política negra orquestada por el ex asesor del partido de la "U" JJ Rendón. Ese mismo que asesora mediáticamente al gobierno y que muy seguramente está detrás de las declaraciones a "titulo personal" de los funcionarios públicos para escurrir del bulto a Uribe. El mismo de la maleta de dólares en el aeropuerto, el mismo amigo de José Obdulio y Juan Manuel Santos, el mismo que fue expulsado de Venezuela y asesoró el fraude electoral de la derecha mexicana que le quitó el poder a la izquierda. El mismísimo demonio.
Ahora y desde hace casi seis meses, por si no lo sabían, está como directora Luz Herrera, fuertemente cuestionada por la ausencia de resultados reales cuando dirigió el programa "Más arte menos Minas", y quien acompañada por un equipo sin experiencia ni profesionalismo, se ha encargado de maquillar a Colombia Joven. Un muerto que ya huele feo, pues con énfasis estético, sin interacción con los jóvenes y desarticulada de la institucionalidad y la cooperación internacional, construye una fachada mientras se le cumple su cuarto de hora, cobra el favor y viene otro caudillo a sacar sus dividendos personales a consta de los jóvenes colombianos.
El Programa Presidencial Colombia Joven parece más una casa de narcotraficante, llena de brutas y frustradas modelos en las oficinas y carros lujosos en los parqueaderos. Se acerca más a una agencia de publicidad que a una instancia de carácter técnico, público y de orientación en políticas. Hoy en día la mayoría de quienes llevan las riendas del tema de juventud en Colombia Joven, no manejan la ley de juventud, no saben que es un Consejo Municipal de Juventud, mucho menos saben qué es o van a un CONPES (Consejo Nacional de Planeación), no saben construir un plan de acción, mucho menos conocen las políticas sectoriales que los involucran o tienen experiencia en cooperación internacional, y para cerrar con broche de oro, se saltan todas las directrices técnicas para convertirse en una agencia de viajes privada para conocer el mundo.
A nivel internacional y por cuenta de Colombia Joven no estamos mejor representados, somos los parias al lado de México y Perú, pues hace varios años impulsamos la creación de la Declaración Iberoamericana de la Juventud y hoy en día el gobierno no la firma, por que nos comprometería a reconocer la objeción de conciencia y la convivencia entre homosexuales; lo primero le quitaría la carne de cañón de esta guerra del gobierno nacional, lo segundo, enojaría a la iglesia que sigue condenado a miles de jóvenes a la miseria y a la muerte con sus posiciones frente al aborto y a la libertad para reconocer la orientación sexual, contrariando a la Constitución que se supone garantiza el libre desarrollo de la personalidad.
Esta generación no pudo, tocará empezar otra
Esta generación de jóvenes se han encargado de replicar las doctrinas, las ideologías y los vicios de los padres, la polarización es clara y se agudiza, no existen propuestas novedosas de movilización o ideas que puedan mostrar una salida diferente. Los jóvenes colombianos se han dedicado a entender la globalización, a dedicar su vida y su vitalidad en soportar la embestida de un estilo de vida amarrado al consumo y la tecnología.
No sólo en Colombia sino en muchos países del Ecuador hacia abajo, descifrar la manera de vivir en el siglo XXI, les ha ocupado a los jóvenes el tiempo que tenia que dedicar a transformar su realidad y estar en la vanguardia en las sociedades del mundo; ahora pasando de los treinta, su preocupación se reduce a insertarse en un sistema del que muchos remilgaron, mientras la mayoría se preparaban para acceder a un mundo que se reduce a "casa, carro, beca e hijos", con aportes posmodernos como la tecnología, los viajes, la moda y la salud.
Definitivamente aquellos que vivieron jóvenes entre mediados de la década del noventa, hasta finales de la primera década del siglo XXI, pasaran por la historia colombiana sin ruido, porque mientras se dedicaron ver pasar la vida, ella los aplastaba en la cuarta o quinta temporada de sangre del narcotráfico. Mientras tanto el narcotráfico, los paramilitares y los políticos, conseguían con terror el poder en Colombia. Definitivamente la nuestra no fue una generación de mayo del 68, una revolución de los lápices, ni siquiera una séptima papeleta, aunque cada época tiene sus rasgos únicos, nuestra generación no fue nada, fue atrapada y triunfó la fantasía de los medios de comunicación, la estética, las drogas, el desencanto por la democracia y la vida misma (¿qué me dice del aumento de los suicidios?).
La falacia de la participación juvenil
La participación juvenil en Colombia se ha convertido de manera estratégica, en el contentillo de la institucionalidad para detener y apalear las intenciones transformadoras de los jóvenes; por un lado, se dice que generan espacios adecuados para canalizar esta participación, pero al contrario por ejemplo, los Consejos Municipales de Juventud se han convertido en el entrenamiento y aprendizaje de mañas de los nuevos políticos. Es en este espacio formal donde los viejos políticos entrenan a sus sucesores y les enseñan como se compran votos, como se pagan dadivas, como se maneja el poder desde la oscuridad.
En Colombia participar críticamente, así como opinar de manera masiva, se convierte en un delito que se paga con la muerte, el desplazamiento o la desaparición. Estas prácticas no han desaparecido, simplemente ha cambiado de manos pero sigue controlada bajo las mismas órdenes.
Con un 60% de abstención electoral de los jóvenes y un desencanto total por los procesos democráticos, los jóvenes que no renuncian a una vida pública de incidencia desde la formalidad, se repliegan a simplemente dejar que todo pase y a opinar cuando los tragos y las sustancias han hecho efecto. Son muy pocos los que no declinan y desde espacios informales de participación inciden y se comunican con la sociedad para continuar proponiendo los puntos de vista que mueren en la institucionalidad o en las puertas de los hospitales.
Seguramente el oportunismo, los medios de comunicación y las cifras de este gobierno como el de todos los antecesores, hablaran con el pecho hinchado en la televisión, la radio y la prensa para decir que los jóvenes en Colombia son lo mejor, los más atendidos, los más consentidos, los mas privilegiados y los más escuchados pero eso es MENTIRA.
Señora Herrera, llevar adultos afeitados que superan la edad legal de juventud a un evento como el de Medellín, improvisar un mes antes del evento de Medellín, colgar pendones en las paredes, contratar gente sin experiencia y que no sabe del tema, cambiar la imagen y el logo de Colombia Joven, poner modelos sonrientes en los coffe break y distanciarse de las obligaciones institucionales de Colombia Joven, no es incidir, no es aportar, no es cambiar la realidad de los jóvenes. Mejor tenga dignidad, renuncie y cierre ese programa para que por lo menos no sigan despilfarrando a cuenta de la Juventud Colombiana y la historia no le cobre la atrocidad que está cometiendo.
Quizás la frustración de esta generación perdida, sirva como aliciente para subsanar en parte, la culpa de no haber hecho nada cuando la vitalidad corría por nuestras venas, la esperanza en lo último que se pierde dicen los negligentes y mediocres.
Grupo de Facebook invita a movilización en Medellín ante la cumbre de la OEA.
Una vez más y como viene sucediendo con esta red social, se convoca a una movilización social y pública con algún objetivo. A Redcamaleon.com nos llegó la convocatoria para unirnos a este grupo y difundir sus objetivos, aquí van las razones para movilizarse, busque las estrategias en el grupo.
Los días 1 y 2 de Junio de 2.008 se realizará en Medellín la reunión anual de la OEA, con el tema especial de JUVENTUD Y DEMOCRACIA. Se busca que los jóvenes sean relevantes y se preste atención en las naciones, sin embargo la situación de la juventud colombiana es problemática y no hay voluntad ni soluciones a la vista.
Por esta razón y con los siguientes argumentos, este grupo fue creado con el ánimo de interactuar y movilizar la mayor cantidad de jóvenes para que desde ahora, - internet, medios de comunicación y grupos de trabajo etc- y en las calles de Medellín -concentraciones, movilizaciones, y marchas- hagan escuchar sus problemas, sean visibles y exijan sus necesidades.
Razones para movilizarse
1) Porque la reunión de la OEA será un espacio político y cerrado que continuará con el conflicto USA-Colombia-Ecuador-Venezuela-FARC, revisará lo que se dijo en la cumbre de Río, OEA y Perú, Y No prestará atención al tema de los jóvenes ni colombianos ni latinoamericanos.
2) Porque los jóvenes colombianos no tenemos una instancia pública del orden nacional que defienda los intereses y derechos de nosotros. Porque el Programa Presidencial Colombia Joven es obsoleto, foco de politiquería y corrupción, sin reconocimiento, sin legitimidad, sin experiencia. No funciona y TIENE QUE SER CERRADO.
3) Porque los jóvenes sufrimos el desencanto democrático al ver a los padres de la patria (congresistas), el gobierno y el narcotráfico relacionados para usar el terror al servicio de intereses particulares y deformar los principios democráticos. Porque distinto a la democracia hay miles de formas alternativas de participación juvenil que no son reconocidas.
4) Porque los embarazos adolescentes aumentan, el desempleo aumenta, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA aumenta, el consumo de sustancias psicoactivas aumenta, la delincuencia y la violencia juvenil aumentan y no hay respuestas claras, políticas claras por parte del Gobierno y del Estado. LOS MUERTOS DEL CONFLICTO COLOMBIANO Y EL NARCOTRAFICO SON JÓVENES. PORQUE SOMOS LA CARNE DE CAÑON.
5) Por la estigmatización de los procesos de cambio generados por los jóvenes. Por la persecución a los estudiantes de las universidades públicas y privadas que con su conocimiento proponen ideas de cambio.
6) Porque el gobierno y las instituciones colombianas son tradicionales, cerradas, anticuadas, retardatarias y de doble moral, que no reconocen ni son capaces de asumir los cambios que proponen los jóvenes.
7) Porque hay millones de jóvenes en Colombia que atrapados y consumidos por la mentira de los medios de comunicación, perpetúan vicios culturales a beneficio individual, sin buscar o proponer opciones de cambio y señalando las que se manifiestan.
8) Por último, porque esta polarización nos tiene jodidos y los jóvenes reproducimos los mismos vicios, porque estamos en un limbo que ni para adelante o para atrás, porque en este país todo se desvanece en el tema de la guerra mientras las causas originales se siguen profundizandoolombia Joven es obsoleto, foco de politiquería y corrupción, sin reconocimiento, sin legitimidad, sin experiencia. No funciona y TIENE QUE SER CERRADO.
3) Porque los jóvenes sufrimos el desencanto democrático al ver a los padres de la patria (congresistas), el gobierno y el narcotráfico relacionados para usar el terror al servicio de intereses particulares y deformar los principios democráticos. Porque distinto a la democracia hay miles de formas alternativas de participación juvenil que no son reconocidas.
4) Porque los embarazos adolescentes aumentan, el desempleo aumenta, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA aumenta, el consumo de sustancias psicoactivas aumenta, la delincuencia y la violencia juvenil aumentan y no hay respuestas claras, políticas claras por parte del Gobierno y del Estado. LOS MUERTOS DEL CONFLICTO COLOMBIANO Y EL NARCOTRAFICO SON JÓVENES. PORQUE SOMOS LA CARNE DE CAÑON.
5) Por la estigmatización de los procesos de cambio generados por los jóvenes. Por la persecución a los estudiantes de las universidades públicas y privadas que con su conocimiento proponen ideas de cambio.
6) Porque el gobierno y las instituciones colombianas son tradicionales, cerradas, anticuadas, retardatarias y de doble moral, que no reconocen ni son capaces de asumir los cambios que proponen los jóvenes.
7) Porque hay millones de jóvenes en Colombia que atrapados y consumidos por la mentira de los medios de comunicación, perpetúan vicios culturales a beneficio individual, sin buscar o proponer opciones de cambio y señalando las que se manifiestan.
8) Por último, porque esta polarización nos tiene jodidos y los jóvenes reproducimos los mismos vicios, porque estamos en un limbo que ni para adelante o para atrás, porque en este país todo se desvanece en el tema de la guerra mientras las causas originales se siguen profundizando
Dinfusión,
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Jhonatan Alexander Sánchez Quinto
Coordinador Mesa Departamental de Infancia y Juventud-Chocó
Mesa Nacional de Participación Infantil y Juvenil Estrategia Hechos y Derechos
Fundación Chocó Joven
Cel. 311-644- 46-61/317-325-44-92-(094)6723489/6720457
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